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Falta de empatía: 12 signos que la delatan

Varias maneras de alejarse emocionalmente de alguien. Unsplash.

Las relaciones personales pueden desgastarse por culpa de la falta de empatía. ¿Cómo detectarla?

Oscar Castillero Mimenza (Psicólogo). La empatía es una habilidad básica que nos permite relacionarnos con éxito con los demás miembros de nuestra especie y de la sociedad, permitiendo una convivencia sana y en el que se respetan los derechos, libertades y necesidades de cada uno de sus componentes.

Gracias a ella podemos relacionarnos a un nivel profundo y valorar y sentirnos valorados por los demás. Pero lo cierto es que no todo el mundo es igual de empático, e incluso existen personas que carecen por completo de esta capacidad. No tenerla puede llevar a conductos poco comprensibles para la mayoría y una gran discapacidad, y en algunas personas incluso a desencadenar agresividad o violencia ¿Cómo podríamos reconocer a alguien que carece de ella? En este artículo vamos a hablar de diferentes signos que delatan a alguien con falta de empatía.

¿Qué es la empatía?

Denominamos empatía a la capacidad de ponerse en el lugar del otro, comprendiendo los sentimientos y pensamientos que pueden estar teniendo los demás y cómo les afectan las situaciones o incluso nuestras propias acciones. Se trata de ver las cosas no de manera objetiva y fría, sino de verlas tal y como el otro las experimenta: se han de tener en cuenta las implicaciones para la persona, su subjetividad, su contexto y sus circunstancias, así como su idiosincrasia y personalidad.

La empatía es un elemento básico de las relaciones interpersonales profundas, así como de las inteligencias interpersonal y emocional al permitirnos tanto el contacto adecuado y adaptativo para con los demás como la gestión de nuestras propias emociones y el reconocimiento de las del resto de personas de nuestro entorno. Su falta puede tener repercusiones en la vida de la persona que carece de ella y también en su entorno, generando inestabilidad, soledad e incluso problemas de adaptación a la sociedad o al seguimiento de las normas sociales.

Pueden ser muchas las causas que pueden generar falta de empatía: desde la privación de afecto a lo largo de la infancia a la vivencia de abusos físicos, psíquicos y/o sexuales, pasando también por diversos cuadros y problemas neurológicos, del neurodesarrollo o psicológicos. Es importante tener en cuenta que cada persona tiene sus propias capacidades y la empatía puede estar más o menos desarrollada en cada uno de nosotros, pero la ausencia total de esta capacidad es difícil y suele darse en diferentes trastornos.

Un ejemplo de ello es el conjunto de trastornos del espectro del autismo. Otro, la personalidad narcisista o la personalidad límite. Por último, y siendo además estos últimos en que la falta de empatía puede ir de la mano del ejercicio de la violencia, de desobediencia de las normas y leyes e incluso de crímenes, es el caso de las personas con trastorno antisocial o el caso de la psicopatía y la sociopatía.

Signos que delatan la falta de empatía

A continuación indicamos algunos signos que reflejan la presencia de una dificultad o ausencia de empatía, independientemente de su motivo de aparición. Hay que tener en cuenta que la falta de empatía puede darse a nivel cognitivo (es decir no saber cómo puede sentirse el otro), a nivel emocional (aunque se sabe cómo se puede sentir el otro ello no tiene ningún impacto emocional) o en ambos sentidos. Asimismo, además de todo ello hay que tener en cuenta que la falta de empatía puede ir asociada a diferentes características en función de otras facetas de la personalidad y cognición, no siendo aplicables todos los ítems que siguen a todos los sujetos con falta de empatía.

1. Inmersión en uno mismo

Una característica que suelen tener en común las personas con falta de empatía, especialmente aquellas que tienen características autistas, es la sensación de que están centrados en su mundo interior y que no tienen total conciencia de las personas a su alrededor.

2. Problemas de comprensión

No poder ponerse en el lugar de los demás hace que para muchas personas con problemas de empatía pueda ser complicado comprender las acciones y palabras de los demás, así como la reacción a las propias acciones. Ello puede generar sufrimiento en el propio sujeto o ser algo indiferente, dependiendo de si existe deseo de relación (como por ejemplo en personas con Asperger) o esta resulta indiferente.

3. Teoría de la mente distorsionada

La teoría de la mente es la capacidad que tenemos para darnos cuenta que las otras personas tienen su propia mente, motivaciones y deseos, y que estas pueden ser diferentes a las nuestras. La existencia de una falta de empatía puede llevar o estar relacionada con algún problema en esta capacidad, existiendo cierta incapacidad de separar el propio punto de vista del que pueden tener los otros.

4. Egocentrismo

Algo habitual en todas las personas con falta de empatía es el egocentrismo: todo lo ven desde su punto de vista, siendo este el único válido y no planteándose la validez de otros. También puede haber egoísmo: lo único o lo más importante es lo que uno mismo quiere, la defensa de sus derechos y la consecución de sus objetivos.

5. Narcisismo

Si bien no es algo imprescindible es frecuente que quienes tienen falta de empatía desarrollen cierto grado de narcisismo, considerándose superiores o más valiosos que el resto y haciendo de sus necesidades algo por encima de los derechos de otras personas. Este aspecto se vincula fuertemente con el punto anterior.

6. Falta de tacto e inadecuación contextual

En el contacto con los demás, alguien que no tenga empatía se va a caracterizar por una comunicación que no tiene en cuenta o para la que resulta indiferente cómo pueden reaccionar los demás. Así, pueden dejar de lado aspectos pragmáticos del lenguaje y enviar mensajes de gran dureza sin tacto alguno hacia sus emisores. Este signo podría no ser evidente en caso de intentos de manipulación, si la persona posee una gran inteligencia y es capaz de saber a nivel cognitivo cómo afectan las cosas a los demás.

7. Impaciencia

Otra característica habitual en personas no empáticas es la impaciencia para con los demás: no pueden comprender o no valoran las necesidades ajenas y les resulta irritante tener que repetirse o invertir tiempo en hacer cosas con los demás, integrándoles.

8. Siguen estereotipos y prejuicios

El hecho de no tener capacidad para la empatía hace que sea habitual que estas personas utilicen para guiarse estereotipos y prejuicios, actuando a nivel cognitivo y empleando las etiquetas con el fin de guiar su conducta y pensamiento. No son capaces tampoco de ver cómo éstas afectan al comportamiento ajeno.

9. Relaciones superficiales, destructivas o evitadas

Algo común a la mayoría de personas con falta de empatía es el hecho de que, al no ser capaces de identificar y valorar las emociones y pensamientos del otro como algo valioso o interesante y no poder ponerse en su lugar, generalmente mantienen relaciones poco profundas y superficiales. Es posible que este tipo de relaciones sea simplemente cordial o que exista una conducta seductora para autosatisfacer sus necesidades, o bien que directamente sean evitadas por resultar incomprensibles.

10. Conductas utilitaristas

Una persona con gran falta de empatía va a tender a emplear a las demás personas como recurso para conseguir sus fines. El hecho de no ser capaz de ponerse en el lugar del otro hace que se desvalorice y se cosifique al otro, utilizándolo sea de manera directa o indirecta para cumplir los objetivos personales independientemente de sus sentimientos.

11. Agresividad y violencia

Si bien no todos las personas que no tienen empatía desarrollan actitudes violentas (por ejemplo las personas con autismo tienen problemas con la empatía y no suelen ser violentas), lo cierto es que no tener empatía hace que resulte más sencillo recurrir a estilos de solución de problemas agresivos o incluso violentos al no existir conciencia de lo que ello implica por el otro o el sufrimiento que pueden causar.

12. Falta de remordimientos

Hacer algo que haga daño a los demás suele generar en la mayoría de personas cierto remordimiento. Sin embargo, en aquellos que tienen falta de empatía los remordimientos son inexistentes o mucho menores de lo habitual, si bien pueden disculparse si tienen la cognición de que los demás han sufrido o si les conviene para sus fines.

Oscar Castillero Mimenza. Psicólogo en Barcelona. Redactor especializado en Psicología Clínica. Graduado en Psicología con mención en Psicología Clínica por la Universidad de Barcelona. Actualmente finalizando el Máster de Psicopedagogía por la misma, así como preparando el examen de acceso a las oposiciones P.I.R.

Psicologiaymente.net

 

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