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¿Éxito o Felicidad? ¿Cuál es la diferencia?

Elisabeth Flórez (Psicóloga). Tras observar día tras día cómo nos pretenden equiparar la felicidad con el éxito, me he visto en la necesidad de escribir sobre el tema para intentar separar estos dos conceptos.

Muchas veces nos imponemos metas y objetivos en la vida con la esperanza de que al conseguirlos aparezca esa tan deseada sensación de completud.

Condicionamos nuestra felicidad a un éxito externo que la mayoría de las veces ni siquiera depende al 100% de nosotros. Y es por eso que si no llegamos a conseguirlo nos vemos frustrados, infelices e insatisfechos… extrapolamos ese pequeño fracaso al resto de ámbitos de nuestra vida, y contaminamos todo nuestro día a día con la sensación de derrota e infelicidad.

El otro supuesto es que finalmente consigamos después de sacrificio y esfuerzo la tan añorada meta, pero sorprendentemente no encontramos esa sensación de plenitud y felicidad (o si la encontramos es algo pasajero), con lo que buscaremos un nuevo objetivo, entrando así en la dinámica tan actual de “siempre más” y “nunca es suficiente”. Condicionamos de esta manera nuestro bienestar a algo exterior, cambiando continuamente este objeto.

Pues bien, la verdad es que la felicidad afortunadamente sí esta en nuestra mano y depende de nosotros mismos, es algo totalmente interno. Parémonos a pensar y a sentir, a separarnos de todos los condicionantes que vamos cogiendo del entorno, y busquemos una mirada más profunda para descubrir que esta sensación de bienestar la podemos lograr día a día, hagamos lo que hagamos, e independientemente de lo que logremos a ojos externos.

Se trata de poner como propia meta la felicidad, no la perfección, pues ésta es algo imposible de alcanzar y que aún a pesar de ello nos lanza hacia la autocrítica y la exigencia constantemente. Parece algo abstracto y difícil de llevar a la práctica, pero es tan sencillo como orientarnos en el presente, donde podemos actuar, y no tanto en un futuro que no podemos ni conocer ni controlar, o en un pasado que es inmodificable.

“Ocupémonos” en el presente de ese futuro que tanto deseamos, pero no nos “preocupemos” por él.

¿Qué puedo hacer para fomentar este sentimiento de bienestar?

Permitir el error y el fracaso

Tenemos la fortaleza de asumir, aceptar e interiorizar nuestros fracasos para aprender de ellos. Somos capaces de persistir y superar las adversidades, cargándonos así de autoconfianza. De los errores salen las mejores ideas… ¿y qué somos nosotros sino un error afortunado de la naturaleza? No se trata de dejar de errar, sino de fracasar mejor. 

Perdonar

Debemos saber perdonar y perdonarnos, haciendo las paces con las heridas del pasado.

Compartir

Pues lo que no se comparte no evoluciona ni crece. Todos los sentimientos positivos que sean compartidos se hacen mayores y se contagian, y las emociones negativas pierden su intensidad al salir a través de la palabra.

Liberarnos de nuestros deberías

Desde pequeños nos van cargando con preceptos que se supone debemos cumplir. Está en nuestra mano hacerlos nuestros o soltarlos para buscar lo que realmente es importante para cada cual, y no para los demás. Es la sinceridad y la coherencia con uno lo que nos hará sentirnos satisfechos y plenos.

Optimismo e ilusión

Está comprobado que la manera en que hagamos frente a la vida cambia nuestros genes e influye enormemente en la salud. Solo con pensar en lo negativo y preocuparnos hacemos que todo el cuerpo responda como si fuera real, pues la mente no discrimina ni hace distinción, todo pensamiento lo trata de igual forma (sea real o imaginario).

Por el contrario, cuando pensamos en positivo y en lo que queremos podemos modificar nuestro cerebro y aumentar el bienestar. Una manera de fomentar esto para nuestro beneficio es prestar más atención a los estímulos externos que van acorde con nuestras metas internas.

Practicar la aceptación

En muchas ocasiones no tenemos la opción de influir en los resultados que se nos presentan en el día a día, pero sí podemos cambiar la manera de ver la situación, aceptándola, adaptándonos nosotros al entorno y aprendiendo.

La felicidad no son las circunstancias que se nos dan o lo que nos pasa, sino cómo lo interpretamos o qué hacemos con lo que tenemos. Se trata de amar lo que uno hace.

Permanecer en el presente

Muchas veces entendemos la felicidad cuando miramos al pasado, pero es solo en el presente donde vive la felicidad. Perfeccionemos la técnica de estar en el aquí y el ahora para darnos cuenta al momento de cuándo estamos sintiendo alegría y felicidad hasta en los momentos más inverosímiles y fugaces. De esta manera podremos disfrutarlos y exprimirlos al máximo antes de que pasen y lamentemos no haber sabido valorarlos.

Hay diferentes formas de practicar el estar en el presente, como puede ser la meditación o el mindfulness, todas ellas de gran beneficio en múltiples facetas de nuestras vidas así como para la salud.

Buscar un sentido a la vida

No me estoy refiriendo a copiarlo de alguien admirado o tomarlo de lo que nos dice la gente que nos quiere, sino realmente buscarlo en uno mismo. Darse cuenta de qué es lo que nos hace movernos, lo que nos motiva y lo que nos ayuda a levantarnos cada mañana, e ir a por ello.

Desarrollar la inteligencia emocional

Como cualquier otra habilidad es algo que se puede aprender y practicar. Pero para ello nos debemos permitir sentirnos a nosotros mismos y aceptar la vida interna de los demás. No huyamos de la emoción, pues al final todo termina volviendo de una manera u otra.

Hagámosle un hueco sin juzgarla como negativa o positiva, ya que todo tiene su función y si sabemos escuchar es lo que nos dirá qué necesitamos y por dónde ir.

Al fin y al cabo todo termina pasando, nada permanece en el tiempo, así pues no te angusties ante las emociones negativas y mira más allá de ellas, aprende. De la misma manera aprende a disfrutar al máximo las emociones positivas, pues también se irán. Valóralas y disfrútalas.

Para concluir me gustaría compartir una conferencia de Miriam Rojas donde explica de una manera comprensible y sencilla todo lo expuesto en el artículo:

Psicocode.com

 

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Maché Blog es un magazine digital de salud y bienestar, abierto e independiente, cuya función es brindar al lector contenidos de calidad y útiles, en los que pueda encontrar un beneficio inmediato, práctico, tanto de la lectura de información acreditada, veraz y contrastada, como de la aplicación y provecho personal que el carácter instructivo de nuestros artículos ofrece.

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